domingo, 31 de julio de 2011

FRENOS AUTOMÁTICOS

El espejismo desarrollista de los últimos 30 años nos había sumido en un letargo del que no hemos podido o no hemos sabido despertar hasta el derrumbe estrepitoso de nuestro sistema. Desde hace 3 años nos encontramos sumidos en un estado de shock en que no dejamos de preguntarmos cómo hemos podido llegar a este punto y lo peor de todo, pensamos que no podemos hacer nada para cambiarlo.

Pero nos equivocamos. Sí, si se pueden hacer cosas, pero lo primero que tenemos que hacer es enfrentarnos a nuestros 4 grandes complejos que nos tiene paralizados: El complejo de Calimero, el del Ignorante, el del Soldado y el del Liliputiense:

Complejo de Calimero: Para los que no lo recuerden, Calimero era el pollito negro y con un caparazón en la cabeza. Calimero siempre estaba triste, lamentándose por como le trataba la vida... y quejándose por que él no podía hacer nada. Y nunca lo hizo... Si pensamos que no se puede hacer nada, seguro que nada se hace.

Complejo del Ignorante: Estamos acostumbrados a hacer las cosas por inercia, sin reflexionar si nuestros actos, por muy inocentes que parezcan, pueden estar afectando a otros, afectando al medio ambiente o perpetuando injusticias. Es más fácil no saber, de esa manera creemos que nos libramos de la responsabilidad. Dejamos en "los otros" la responsabilidad de las consecuencias de nuestros actos. Pero incluso en nuestras leyes está dicho que la ignorancia no exime del cumplimiento.


Complejo del Soldado: El razonamiento de que "si no soy yo, otros lo harán" debería de darnos tanta vergüenza como el de "uno más uno menos, que más da". Compramos, actuamos, invertimos sin reflexionar en las consecuencias por que "como todos lo hacen" lo damos por válido o aceptable. Nadie nos va a juzgar por hacer lo mismo que todos hacen. El día en que nos atrevemos a decir "No en mi nombre", ese es el primer día del cambio. 

Complejo del Liliputiense: ¿Es demasiado grande la empresa a la que nos enfrentamos? Sólo tendríamos que echar un vistazo a la historia: La abolición de la esclavitud, el voto femenino, la seguridad social... ¿Eran estas empresas pequeñas? Las cosas pueden cambiar y cambian, pero no cambias solas. Cambian por que alguien, nosotros, queremos que cambien.


Martin Luther King, Gandhi, Mandela... eran grandes hombres pero no fueron ellos los que cambiaron la mayoría de las cosas en nuestro mundo. La mayoría de las cosas se han cambiado por la apuesta, muchas veces silenciosa y con frecuencia ignorada, de personas corrientes que dejaron de lamentarse, se atrevieron a pensar en lo que hacían, decidieron no ser cómplices y no les impidió actuar lo grande que pareciera lo que tenían en frente.

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